El ejercicio del rol policial vinculado a la seguridad pública demanda aptitudes éticas, psicológicas y físicas, que permitan la creación de un ámbito propicio para la convivencia pacífica. La intervención en situaciones de crisis requiere de estrategias específicas de comunicación y el conocimiento de técnicas de desescalada, particularmente cuando se halla en riesgo la vida y/o la integridad psicofísica de las personas (víctimas, terceros inocentes, funcionarios, involucrados), sus libertades individuales y derechos, la seguridad en general y el orden público, etc.

Este espacio curricular aborda los saberes y habilidades esenciales para comprender la conducta humana y actuar ante las diferentes situaciones de conflicto que surgen en el desempeño diario de la función prefecturiana, desde aquellas situaciones de emergencia operativa como primer interventor hasta las acciones propias, desarrolladas y planificadas en el ejercicio de la tarea policial (detenciones, allanamientos, controles de personas, manifestaciones, toma de rehenes, secuestros).

La enseñanza se encuentra focalizada al conocimiento concreto, teórico y práctico, de las virtudes y las particularidades de la comunicación y los métodos alternativos de resolución de conflictos constituidos como el primer escalón de la acción, entendiendo que constituyen la mejor forma de iniciar el proceso de intervención institucional, evitando el innecesario uso de la fuerza y que, recién ante su ineficacia, serán de aplicación, de manera gradual y dinámica, las acciones que correspondan conforme los contextos socioculturales, situacionales y territoriales imperantes, siempre con la Vida Humana como máximo valor a respetar y cuidar, bajo el irrestricto cumplimiento de la Ley, los estándares y principios internacionales sobre el uso policial de la fuerza, sus protocolos y principios básicos, los Derechos Humanos y las directivas emanadas del Ministerio de Seguridad Nacional.-